Caravana Misionera Río 2013

Una aventura en nombre de Cristo y de la Iglesia: hacer discípulos de todos los pueblos.


 

La travesía de recorrer 6000 kilómetros por tierra para ver al Santo Padre en Brasil, fue  una experiencia inolvidable que dejó no solo huella en los corazones de estos cincuenta jóvenes de México, Perú, Colombia y Argentina, sino en miles de personas que se encontraron con la fe de estos  jóvenes misioneros, que llenos del amor de Dios no vieron fronteras e hicieron esta aventura realidad.

 

 

Nos encontramos el 11 de julio en Lima, Perú donde fuimos recibidos en el Colegio de la Reparación en Miraflores por las hermanas Reparadoras del Sagrado Corazón.  Esa noche fuimos a cantar al  Santuario de San José el Justo, invitados por el sacerdote Miguel del Río, rector de este bello lugar, en el barrio La Victoria.  El templo estaba lleno de fieles y nos sorprendió ver una gran cantidad de jóvenes de rodillas ante el Santísimo.

La mañana del 12 de julio visitamos un hogar para niños con enfermedades crónicas como parálisis cerebral y SIDA. Un momento hermoso para poder dar nuestro cariño y afecto a estos pequeños que son cuidados con muchísimo amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A medio día nos recibió Monseñor Alemani, el director de Radio María Perú, para realizar un programa especial en vivo y en directo para todo el país con nuestra música y testimonios donde pudimos narrar cuál iba a ser nuestro recorrido y pedir la oración de intercesión a los radioescuchas. Fueron casi dos horas de transmisión al aire llenos de gozo, alegría y anécdotas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la noche teníamos preparado el “Encuentro Internacional de testimonios, música y adoración” en el auditorio del Colegio de la Reparación. Para este fin, invitamos al cantautor católico Elton Rey para comenzar la animación con algunas de sus alabanzas y canciones originales. Nuestros jóvenes de Perú, México y Colombia compartieron sus testimonios con el auditorio. El sacerdote italiano Giuseppe Cardamone (Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo) expuso el Santísimo con gran solemnidad y así dimos paso a la oración de adoración eucarística con nuestra música.

 

Nuestros invitados especiales: el Ministerio de Adoración Siloé y los jóvenes del Coro Juan Pablo II de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Lima compartieron con nosotros los cantos y la adoración a Jesús Sacramentado. Vinieron personas de distintas partes de la ciudad, de todas las edades y compartimos un momento sublime de adoración en un mismo Espíritu. Las voces, las guitarras, los violines, el chelo, el piano, los vientos, se elevaron para adorar a Cristo presente en el Pan Eucarístico. Aquí recargamos fuerzas espirituales para lo que sería nuestra Caravana Misionera.

 

 

 

El  13 de julio aprovechamos para visitar la casa de Santa Rosa de Lima, patrona de la JMJ y conocer de primera mano por parte de una hermana dominica, que fue nuestra guía, su vida y encomendarnos a su intercesión. Ya casi listos para partir celebramos una eucaristía de envío, presidida por el P. Miguel del Río quien oró por nosotros y nos envió.

 

El 14 de julio ya estábamos en Arequipa, Perú. Nos hospedamos en la casa de retiro que está adyacente a la parroquia de Nuestro Señor de la Caña. Pudimos conocer la ciudad y sus puntos emblemáticos con sus paisajes majestuosos decorados con montañas y grandes volcanes. Visitamos la Plaza de Armas y otros lugares que muestran la gran laboriosidad del arte cristiano barroco y la maestría de los artesanos que tallaron la piedra volcánica para realizar edificios, templos, monasterios, etc.  En la noche cantamos la misa y dimos testimonios en la parroquia. Varios de nuestros CDs de “Alma Peregrina” se quedaron en manos de esta comunidad con quienes pudimos conversar. Los jóvenes del coro de la parroquia quedaron entusiasmados por nuestra travesía y por la belleza de nuestra música.

 

 

 

 

Al día siguiente, 15 de julio,  ya estábamos en Puno, en la Casa de Retiro María, a las orillas del lago Titicaca. Visitamos la ciudad y en la noche estuvimos de nuevo participando en la eucaristía presidida por el vicario del obispo. Aquí los jóvenes pudieron descansar y recuperar fuerzas para la misión que los esperaba al otro día.

 

 

 

 

Partimos la mañana del 16 de julio para La Paz en Bolivia. El cruce de la frontera Perú-Bolivia estuvo lleno de colorido pues del lado peruano estábamos en vísperas de las fiestas patrias y del lado boliviano se estaba celebrando ese día la independencia del estado de La Paz. Bandas musicales de niños, mujeres ataviadas con trajes típicos de lado y lado, y pobladores observaban con curiosidad nuestra bandera en alto de Jóvenes Misioneros del Santo Padre. Al contarles que íbamos rumbo a Río a ver al Papa, enviaban saludos al Papa Francisco.

 

 

 

Al llegar a la capital boliviana de La Paz, estuvimos en la celebración del Vigésimo primer Aniversario del Centro Internacional de la Paz, una misión de evangelización en una casa de oración en el barrio San Miguel.  Fue un momento muy emotivo, especialmente en el compartir de testimonios que hizo derramar lágrimas a más de uno como también por la calurosa bienvenida que recibieron los jóvenes al llegar. Aprovechamos a contagiar con nuestras sonrisas y cantos a la comunidad presente.

 

 

 

El  17 de julio estábamos en Uyuni y pudimos partir al famoso desierto conocido Salar de Uyuni, más de 12.000 kilómetros de sal donde pudimos tomarnos fotos hermosas, cantar, dar gracias a Dios por la creación y disfrutar de un paisaje sin igual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la ciudad de Jujuy, 18 de julio, nos quedamos en el Hogar El Buen Pastor. En la ciudad pudimos compartir dos momentos muy especiales, la primera fue en la Catedral de Jujuy donde cantamos la Eucaristía y compartimos testimonios, la segunda fue en la hermosísima Basílica San Francisco de Asís, allí compartimos con el párroco y los jóvenes de este grupo de franciscanos, que partían en unos días también para la JMJ en Río de Janeiro. También tuvimos un espacio para compartir nuestra música y maravillarnos de la hermosura de este templo que da cuenta de la antigüedad de las misiones franciscanas que están instaladas en estos territorios desde la época de la conquista. Compartimos la complicidad de encontrarnos con otros peregrinos que ya tenían preparadas sus banderas. A estos franciscanos de Jujuy tuvimos la dicha de encontrárnoslos de nuevo en Río de Janeiro en medio del mar de cientos de miles de jóvenes que invadimos la ciudad. En la ciudad de Jujuy aprovechamos un instante para que dos de nuestros líderes se encontraran con el obispo de la ciudad y le pidieran su bendición.

 

 

El 19 de julio estuvimos en la ciudad de Resistencia, Argentina. Visitamos la Catedral y cantamos la misa y compartimos testimonios frente a la comunidad, de nuevo!  Los sacerdotes de la catedral nos recibieron con gran cariño y nos ofrecieron una cena y unas horas para descansar antes de partir a territorio brasilero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya estábamos en la frontera. El 20 de julio visitamos las Cataratas de Iguazú. Un momento lleno de asombro, alegría y emoción. La grandiosidad de estas cataratas hizo que muchos de nosotros olvidáramos por un momento el cansancio, el frío y la lluvia y saltáramos de alegría al pie de las caídas de agua.

 

En la noche cruzamos a pie la frontera Argentina-Brasil con nuestros instrumentos y mochilas para finalmente descansar unas horas en  Foz de Iguazú.  Fue uno de los momentos más intensos de la Caravana en la que algunos cantábamos, otros rezábamos y otros silenciosos caminábamos rumbo a tierras brasileras. ¡Finalmente estábamos en Brasil, “falando portugues”!  Atravesamos el país rápidamente y la noche del 21 de julio asistimos a la eucaristía dominical en el santuario de  Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de Curitiba. Allí fuimos saludados por un sacerdote octogenario que presidió la eucaristía y que gustoso quiso tomarse algunas fotos con nosotros.

 

Nos escapamos unos momentos al primer piso del santuario para compartir algunas canciones con un grupo de oración de la Renovación Carismática Católica. El idioma no fue obstáculo y ya hicimos entonces nuestros primeros amigos brasileros, al compartir la oración en portugués y canciones nuestras como “Y llenarás”, “Elevando mi canción”, “Mi refugio”. Esa noche, de regreso a la Rodoviaria – terminal terrestre de transporte – partimos para Río de Janeiro a donde llegamos el 22 de julio, luego de atravesar Sur América desde el Pacífico hasta el Atlántico luego de más de 6.000 kilómetros.

 

 

Nuestra resistencia había sido puesta a prueba, mas la fraternidad, la oración, la solidaridad entre todos nos sostuvo para llegar a nuestro destino: la fiesta de jóvenes más grande del mundo: ¡la Jornada Mundial de la Juventud con el Santo Padre! La gran celebración de los jóvenes católicos del mundo entero. Habíamos gritado “esta-es, la-juventud del-Papa” en cada ciudad y por fin lo íbamos a poder cantar junto a nuestros hermanos venidos de todos los puntos del orbe.

 

 

 

 

 

 

Llegamos a Río de Janeiro en el mismo momento que el Papa arribaba y la cadena nacional de TV Globo entrevistó al bajar del autobús a uno de nuestros líderes. “Es muy emocionante llegar finalmente a Río donde el Papa se dirigirá a los jóvenes del mundo entero y donde podremos demostrar que en los jóvenes aún hay mucha esperanza. Venimos aquí a escuchar a nuestro pastor y líder”.

Así comenzó la aventura multitudinaria de la JMJ Río 2013 de los Jóvenes Misioneros del Santo Padre. En Río de Janeiro se nos unieron otros Jóvenes Misioneros del Santo Padre que legaron por aire y así nuestro grupo de 30 colombianos, 24 mexicanos, y 5 peruanos por fin pudo encontrarse reunido para conocernos, abrazarnos, y compartir nuestros testimonios y talentos conjuntamente.

Tuvimos la fortuna de cantar en las catequesis del jueves 25 y viernes 26 de julio en la Escuela Santo Antonio. Presentamos también nuestras canciones, nuestros testimonios y el de otros jóvenes peregrinos de otros países hispanos, mayoritariamente. De nuevo las cuerdas, las voces, la guitarra se unieron para entrar con su belleza en los corazones y en la misa para darle el realce de sacralidad que Dios merece. El jueves el Cardenal Sistach, Arzobispo de Barcelona fue nuestro catequista, ¡todo un honor! El viernes, el obispo García de la Diócesis de Cañetes en Perú.

 

 

Fueron días llenos de gozo y felicidad para compartir con jóvenes de habla hispana y brasileros. ¡Tantos carismas, tantas historias, tantos jóvenes vivos y despiertos buscando la santidad y siendo piedras vivas de la Iglesia! En los trenes, en el metro, en las calles, en la playa era un verdadero Pentecostés. Jóvenes de 175 países compartiendo la oración, los cantos, las sonrisas, la alabanza, la fe, en una unidad que sólo tiene explicación en el Amor sobrenatural de Dios. Ojalá todos los jóvenes del mundo experimentaran al menos en una ocasión lo que es estar en medio de este Pentecostés convocado por el obispo de Roma, a quien con cariño llamamos aún hoy, Papa. 

 

 

 

 

 

 

En nuestro lugar de acogida y hospedaje recibimos todo el cariño de los voluntarios de la Catedral de San Antonio de la Diócesis Duque de Caxias. Sonrisas, abrazos, ayuda y servicio incansable para todos los peregrinos, recibíamos de los voluntarios día a día. Gracias a ellos por tantas horas de trabajo por nosotros y los miles de jóvenes que nos hospedamos en su territorio. Gracias a ellos por su apoyo en nuestro cansancio y nuestras enfermedades. Gracias a ellos por su amor, verdadero testimonio cristiano.

¡Muitas saudades de voces! 

 

 

¡Déjanos tu comentario!

Jóvenes Misioneros del Santo Padre ©2015 | Home | Joomla 3 Templates Joomlaskins