¿Desnutridos?

08 de Octubre 2014 - Jóvenes Misioneros del Santo Padre - Bogotá / Colombia


 

Tuvimos una actividad llamada "Vamos a alimentar a Juanito". Primero nos dividieron en dos grupos. En cada grupo debían rotarse las personas para pasar a alimentar a juanito, el cual se encontraba dibujado en un papel. Cada comida valía un puntaje diferente y quien pasaba a alimentarlo debía hacerlo con los ojos vendados y lograr pegar la comida directo al estómago, solo podía ser guiado por una sola persona de su grupo. Era una competencia de agilidad y de trabajo en equipo.

 

 

 

 

 


 

Lejos estábamos de imaginar que esa actividad tan divertida que aparentemente no tenía ninguna relación con nosotros pudiera enseñarnos tanto. Los líderes encargados de la actividad hicieron una gran reflexión. Juanito se encontraba desnutrido y en un estado muy crítico, razón por la cual nos dijeron que debíamos alimentarlo, sin embargo no nos imaginábamos que ese desnutrido podría ser cualquiera de nosotros. La reflexión se centró en que no sólo el cuerpo es lo que debemos alimentar, pues no alcanzamos a dimensionar la gran necesidad que tenemos cada uno de alimentar nuestra alma. El estado de desnutrición de juanito era una analogía para representar la desnutrición en la que podría encontrarse nuestra alma por falta de oración, sacramentos y obras verdaderas de amor.

¡Lo mejor de todo fue cuando llegó la doctora corazón!

Tany, uno de los líderes, hizo de doctora y nos dio a todos la receta para tener nutrida y saludable nuestra alma. Fue un momento muy significativo porque fue ese instante en el que absolutamente todos los elementos de la actividad tuvieron relación completa con nuestra vida. Nos recetó vitaminas, proteínas y demás pastillas para el fortalecimiento del alma. Lo mejor de todo es que esta receta no fue recetada para tomarla 10 días o 20 días sino para tomarla "100 pre".

Fue un día de mucho aprendizaje porque pudimos reflexionar sobre lo importante que es alimentar nuestra alma con todo lo que Dios nos dejó en su Iglesia mediante la venida de Jesús. Vimos que así como ninguno se olvida de comer cada día, así también no debemos olvidarnos de alimentar a diario nuestra alma para que cuando Dios nos llame estemos listos y nutridos para elevarnos hacia Él.

Comité de prensa - JMSP

¡Déjanos tu comentario!

Jóvenes Misioneros del Santo Padre ©2015 | Home | Joomla 3 Templates Joomlaskins